Capítulo 4 – Ovocitos como soles

Me dejo inundar por la fuerza
de todo mi linaje materno.
Siento cómo recorre cada rincón de mi cuerpo,
siento en mi vientre su calor.

En el vientre palpitante,
los ovarios acogen con calidez y nutren
a cada uno de los ovocitos dispuestos a madurar.

Cada ovocito en desarrollo
es un pequeño huevo protegido por una esfera amplia, un folículo.
Juntos son un sol radiante
que baña con su luz dorada y anaranjada mi interior.

Me siento colmada de agradecimiento.

A los ovocitos que crecen y maduran.
A los folículos que ofrecen
un entorno amable y protegido para los ovocitos.
A los ovarios, por su trabajo intenso, por su fuerza. A cada mujer que generosamente regala sus soles
para que otras mujeres
puedan experimentar la maternidad.
Hacia mí misma, por ofrecerme esta oportunidad
de tejer mi sueño de maternidad.