Capítulo 5 – El abrazo
Recuerdo el calor y la ternura de un abrazo, del encuentro sosegado y suave de dos cuerpos,
de dos seres.
Recuerdo cómo es sentir el corazón del otro,
sus latidos.
Las respiraciones que acaban acompasándose.
Los brazos que protegen, cuidan, mecen.
Las manos que acarician.
Cada óvulo,
cada uno de esos pequeños huevos blanditos,
recibe en un abrazo,
delicado y firme a la vez,
a un espermatozoide.
Danzan su encuentro, acomodándose uno a otro y transformándose poco a poco, mágicamente, en un sólo cuerpo, con un sólo pulso.
Un cuerpo lleno de vida, lleno de fuerza.
Un pequeño y hermoso cuerpo preparado para
seguir creciendo.

Poema
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